Los códigos QR impresos son una forma excelente de conectar el mundo físico con el digital: desde enlaces en folletos comerciales y cartas de restaurantes hasta tarjetas de visita profesionales y entradas para eventos. Sin embargo, un código QR mal configurado puede ser imposible de escanear bajo ciertas condiciones de luz o distancia.
Reglas de oro para imprimir códigos QR
- Contraste cromático elevado: El patrón de módulos debe ser significativamente más oscuro que el fondo. El contraste clásico de negro sobre blanco es el más fiable de todos. Nunca uses códigos claros sobre fondo blanco ni degradados de bajo contraste.
- Zona de silencio (Quiet Zone): Todo código QR necesita un margen limpio y despejado a su alrededor (equivalente al ancho de al menos 4 módulos o puntos). Si el texto o diseño de tu cartel toca el código, la cámara no podrá identificar sus esquinas.
- Nivel de corrección de errores (ECC): Los códigos QR permiten elegir niveles de redundancia (L, M, Q, H):
- Nivel M (15% de recuperación): Estándar ideal para cartelería general y folletos limpios.
- Nivel H (30% de recuperación): Imprescindible si vas a insertar un logotipo en el centro del código o si estará expuesto al desgaste exterior.
- Tamaño físico mínimo: Para una tarjeta de visita que se lee a 15–20 cm de distancia, el QR no debe medir menos de 2 × 2 cm. Para carteles leídos a 1 metro de distancia, el tamaño mínimo debe ser de 10 × 10 cm.
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Preguntas frecuentes
¿Caducan los códigos QR generados?
No. Los códigos QR estáticos codifican la información directamente en su patrón geométrico. Funcionarán indefinidamente mientras el enlace de destino siga existiendo.
¿Puedo poner un código QR en color?
Sí, siempre que mantengas un contraste oscuro respecto al fondo y evites colores fluorescentes o tonos pastel.